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La Coctelera

El día en el que descubrí que soy una mala pécora

Tras mi rostro de niña se esconde una bruja.
Si el primer paso es reconocerlo, supongo que el segundo es disfrutarlo

Categoría: Cosas que me asquean

21 Febrero 2007

La pescadilla que se muerde el vómito

Si soy una mala pécora no es por gusto. Que, con el tiempo, le haya cogido el gusto, ya es otra cosa. Si soy de pensamiento soez, de mirada afilada y sanguinolenta y de verbo envenenado; si corre por mis venas odio en forma de sangre, no es mi culpa: son ellos.

Detesto a la gente y me aburren sus vidas. Me empujan por las escaleras mecánicas, me apartan con desprecio en el autobús, me hacen escuchar sus aburridos tedios cotidianos como si se tratara de grandes gestas de la historia. No puedo engañarme: siento ira, odio en estado puro, desprecio. No puedo seguir ocultándolo más tiempo.

Ese asqueroso afán por ir el primero, por llegar antes que nadie, por pisar los cráneos de los demás me crispa los nervios y la sangre. Esas fans de Tous que me adelantan, altivas, a primera hora de la mañana, vuelven a hacer su aparición en el Mercadona los viernes por la tarde. Ahora ya no están solas: su marido está con ellas. No hay comunicación entre ellos. Mientras él llena el carrito de salchichas, chorizos y morcones ella, mirando siempre hacia otro lado, busca algún producto light, tan, tan light como su cerebo "a-Tous-ado".

Miro su mierda de salchichas, su mierda de marido en chándal, observo su forma de no mirarse entre ellos, su manera cansina de empujar el carrito, y me invaden la lástima y el desprecio.

Pero mi naturaleza de mala pécora celebra su propia fiesta y no puede evitar alegrarse de que la gente vomitiva tenga que soportar la vida vomitiva que su cerebro reseco, podrido y mínimo ha deseado tener desde siempre para no ser el garbanzo negro de ninguna famila: para ser un garbanzo más dentro del gran cubo de vómitos.

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17 Marzo 2006

La realidad de algunos restaurantes o dónde comer si quieres morir joven

Soy malvada, maligna y retorcida y hoy los recuerdos me han dado sed: sed de venganza. Como he explicado en uno de mis anteriores post mientras hablaba del asco que me da el mercado laboral en muchos aspectos, he trabajado, en algunas ocasiones, desempeñando labores que nada tenían que ver con mi titulación universitaria. Vamos, trabajos "no cualificados", es decir, aquellos para los que no necesitas tener ninguna cualidad especial, puesto que son tan asquerosos que van a coger para el puesto al primero que pillen. Estos dos curros estaban directamente relacionados con la hostelería, un mundllo en el que hay mucho Arguiñano, mucho Adriá y mucha alta cocina de diseño y de autor, pero donde también hay, simple y llanamente, mucha mierda.

Yo lo he visto. Lo he olido. Lo he tocado. Lo he tenido que limpiar. He visto los trapos más sucios de dos cocinas españolas. Y he visto, también, cómo los clientes degustaban con entusiasmo alimentos que yo habría depositado sin dudarlo en el cubo de la basura. No estoy exagerando cuando os digo que, a veces, estáis comiendo mierda, mierda cobrada al mismo precio que los productos alimenticios de mejor calidad.

Como he dicho, son dos las cocinas españolas que he conocido a fondo. Quizá sean las dos únicas cocinas del mundo en las que esto sucede, pero algo me hace pensar que no. Por si acaso, hablaré sólo de estas dos, sin generalizar en ningún momento. No voy a dar aquí los nombres de los establecimientos en cuestión, pero sí lo haré por correo electrónico a cualquier persona interesada en el tema.

A continuación, os relataré algunas babaridades que se hacían con los alimentos destinados a la clientela en los dos establecimientos hoteleros en los que he trabajado y a los que no os recomiendo ir jamás (al menos si tenéis previsto comer algo sano):

1.- Bar-chiringuito en Cataluña (Costa Dorada). Creo que sólo abre en verano:
- La ración de chocos (tiras de sepia rebozadas) era uno de los platos estrella. Las sepias eran congeladas y se descongelaban en agua. Después se hacían las tiras con un cuchillo afilado y se iban colocando en recipientes en forma de colador que, a su vez, eran situados en unos cuenquitos que recogían el agua sobrante. Todo eso se metía en la cámara frigorífica. Hasta aquí todo más o menos bien. Lo que sucedió varias veces fue que la previsión se le fue de las manos a la persona responsable de la cocina, es decir, se prepararon demasiados kilos de tiras de sepia. Las semanas pasaban y, cada vez que sacábamos un nuevo colador de chocos de la nevera, apestaba más y más. Pero no se podía tirar el material: serían demasiadas pérdidas. Así que las tiras de sepia se lavaban con agua y, para disimular el olor (realmente nauseabundo) se le añadía limón. Recuerdo que, en una ocasión, tuvimos que lavar con lejía TODOS los pequeños cuencos que se colocaban bajo los coladores porque uno de ellos, que ya había sido fregado a fondo, había estado previamente en contacto con las tiras de sepia putrefactas. Nos ahogaba aquella peste dentro de la cocina. Pero los chocos entraban una y otra vez en la freidora y seguían sirviéndose en la terraza.

- El aceite que se utilizaba para la freidora era el más barato de todos. Se usaba hasta que se convertía en una sustancia negruzca, apestosa y muy espesa. Después, se tiraba. Pero esto se hacía sólo después de reutilizarlo muchas veces. De hecho, para limpiar la enorme freidora, primero se sacaba aquel aceite oscuro -aún recuerdo ese olor y el estómago me da cien vueltas- y se metía en un cubo. Luego se limpiaba el cacharro y, cuando estaba reluciente, se volvía a echar todo el aceite, cuyo aspecto era muy parecido al del petróleo.

- A veces, mientras se estaba preparando algún plato para servir, algún ingrediente caía al suelo. Este último estaba completamente lleno de serrín porque, si no, más de una vez nos habríamos dado una bonita ostia al resbalar (las baldosas estaban continuamente húmedas). Entonces, el alimento que caía quedaba rebozado de serrín y de otras mierdas. El aimento se pasaba rápidamente por el grifo del agua y volvía al plato para, después, ir directo al cliente.

- El gazpacho se hacía con tomate de lata (eran unas latas enormes), pan, aceite y vinagre. No se utilizaban productos frescos.

- El tema de los mejillones merece una mención especial. Se hervían varios kilos de mejillones (su limpieza previa no era demasiado exhaustiva) y se colocaban en un enorme barreño azul. Allí pasaban días y días. Una de las ayudantes de cocina hacía lo posible por escaquearse del trabajo y, siempre que podía, se ponía junto al barreño de los mejillones y jugaba con ellos. Los tocaba, los movía, metía las manos dentro... todo para fingir que estaba trabajando. No había mejillones más sobados en todo el Paseo Marítimo que los de aquel garito asqueroso.

- El lenguado era uno de los platos más caros. Los lenguados se compraban congelados, se descongelaban con agua caliente y, después, se les quitaba la piel y se limpiaban. Cuando estaban listos, SE VOLVÍAN A CONGELAR. Cualquiera sabe -y no es necesario ser todo un experto en cocina- que ningún alimento congelado debe re-congelarse o, de lo contrario, perderá muchas de sus propiedades, así como parte de su sabor y sus características originales.

- El embutido y el queso de la ensalada catalana era siempre los de más baja calidad: queso de barra, del que se usa para sándwiches, y jamón de York tan repleto de fécula y nervios que era difícil saber dónde estaba realmente el jamón.

- Las patatas crudas, una vez peladas, se introducían en grandes cubos con agua. Allí permanecían días y días. Cuando se iban necesitando para las raciones de "bravas", se iban pre-friendo y colocando en grandes bandejas que se ponían sobre la tapa de un congelador y se tapaban con un mantel de papel. En aquellas bandejas, cargadas de aceite negruzco y con olor a sebo, también permanecían varios días. Cuando había que preparar raciones de "bravas", las patatas volvían a la freidora y, una vez más, absorvían ese aceite vomitivo.

- La receta para la tortilla de patata era sencilla y vergonzosa al mismo tiempo: se tomaba un puñado de las patatas pre-fritas de las que he hablado, se colocaban en un plato, se machaban con un tenedor, se le echaban los huevos batidos y, tras moverlo todo, se hacía la tortilla. Rica y sana dieta mediterránea, sí señor...

2.- Hostal-restaurante en Castilla y León, cerca de una estación de esquí. Abre todo el año.

- A los amantes de la carne les gustaría saber que el 98 por ciento de la carne que se servía allí se conservaba congelada. Había un par de arcones en los que todo estaba metido en bolsas de plástico desordenadas. Había que rebuscar mucho para encontrar los entrecots o las chuletas de ternera. Pero al final terminaban apareciendo. El siguiente paso era meter la pieza en el microondas donde, normalmente, terminaba medio cocida porque, si no, no se descongelaba por completo. Luego iba a la plancha, con aceite de semillas y, después, a la mesa del cliente que, en ocasiones, nos daba la enhorabuena por la calidad del prodcuto. Qué ilusos...

- El pulpo a la gallega (pulpo a feira), cuya receta original incluye aceite de oliva virgen, sal y pimentón, se aliñaba con aceite de semillas. Por supuesto, también se conservaba congelado. Las raciones de pulpo eran de las más caras de la carta. El jefe aseguraba que la receta original no incluía aceite de oliva y que, además, este tipo de aceite era nocivo para la salud, especialmente cuando era cocinado. No mencionaba que era el doble de caro que el aceite de semillas más bajo que él compraba... qué raro, ¿no?

- Algunos platos se cocinaban, se dividían en porciones y se congelaban. Cuando un cliente pedía uno de estos platos, el bloque iba directo al microondas.

- En una ocasión se sirvió carne procedente de caza sin registro sanitario (regalada por unos cazadores del pueblo).

- Las paellas incluian una pastilla de Avecrem (o cualquier otro caldo concentrado) por persona. Es decir, paella para cinco... ¡cinco pastillitas para darle un buen sabor tradicional! Todo el marisco que llevaban las paellas era congelado.

Ni que decir tiene que en ambos lugares trataban como a pura mierda a sus trabajadores. Pero ya sé que eso no os va a importar. Por eso este texto no se centra en mí o en mis compañeros, sino en lo que, en un momento u otro, podía llegar a ser importante para vosotros.

Si queréis saber el nombre y la sitación exacta de estos dos establecimientos hosteleros, recordad que sólo tenéis que enviarme un mensaje o bien dejar un comentario con vuestro e-mail. Agradecería que me comentárais por qué os interesa el asunto.

Elegid bien vuestro restaurante de esta noche. Que os sienten muy bien los chocos podridos y los filetes cocidos y después fritos.
Buen provecho.

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17 Marzo 2006

Ñordos publicitarios

Hay cosas de la publicidad que me parecen patéticas. Desde aqui, aprovecho para cagarme en cada una de ellas y para, de paso, enumerarlas:

1.- La imagen que habitualmente se transmite de la mujer, especialmente a través de anuncios sobre champú y otros potingues. En ellos aparecen mujeres confesando lo terrible de su situación: "Tenía el pelo seco, no sé, como mortecino... y ya no sabía qué hacer... Lo había probado todo, pero mi cabello continuaba asemejándose a los pelos que los machos cabríos tienen en los cojones. Era áspero como una estera. Pero ahora vuelvo a recuperar la sonrisa. Soy feliz de nuevo porque ya no tengo el pelo tan horrible. Ahora uso el champú Patatín y me corro de gusto sólo con abrir el bote".

2.- Que anuncien producto para adelgazar con auténticos/as modelos de pasarela o, aún en más ocasiones, con personas extremadamente delgadas: "Hola, me llamo Lupe y peso 30 kilos. ¡Oh... 30 kilos! Está claro que tengo que hacer algo". Y encima nos intentan vender estupideces como "si comes este yogur, tú también pesarás menosde 30 kilos". Sí, claro, si nos limitamos a comer uno de esos al día, quizá sea posible.

3.- Que mucha de la bollería industrial y de los snacks haya optado ahora por ofercer una imagen sana. Colocan en sus envoltorios mensajes como "con un 70 por ciento menos de grasas saturadas" y te explican que ahora, por fin, su producto es una delicia para el organismo. Ah, genial. Eso quiere decir que antes, cuando nos decíais exactamente lo mismo, en realidad nos estábais vendiendo mierda envasada. Si antes nos intentábais engañar, ¿por qué vamos a creeros ahora?

4.- Que no dejen de meternos el asqueroso fútbol hasta por el esfínter.

5.- Que hagan un producto audiovsual prometedor para, después, joderlo todo diciendo "compra nuestro coche". Pues mira, chaval, sólo por joderte y por haberme robado un minuto de tiempo ofreciéndome falsas expectativas, no compraré tu coche ni aunque cueste un euro.

6.- Los anuncios de Kinder. Detesto esos diálogos absurdos sin ningún sentido en plan:
- Qué comes.
-Kinder Bueno.
- Ah, ¿si?
- Claro.
- Ostras.
- Pedrín...
- Hace sol y me duelen los oídos.
- Y tu madre, ¿qué tal mea?
- Pues ya sabes, es bueno...
- Y es de Kinder.

7.- Que conviertan los defectos de un producto en virtudes, como sucede con el Cola-Cao Original. O sea, el de toda la vida. Se suponía que era cacao soluble de fácil disolución en la leche, pero eso no era así. A no ser que la leche estuviera caliente, el polvito no se diluía ni de coña. Ahora lo llaman Cola-Cao Original y nos dicen que los "grumitos" son de puta madre. Bah... al peo con el Cola-Cao...

8.- Que las etiquetas de algunos productos anuncien a bombo y platillo lo "light" y bajos en calorías que son y que, cuando te pones a comparar sus valores nutricionales con productos del mismo tipo y en absoluto "light" descubras que los primeros tienen una caloría menos. Oh, qué magnífico. Estoy deseando comprarlos. La diferencia esta tan abismal...

9.- Ese anuncio nueno de Font Bella. Ese en el que nos muestran sus nuevos "sabores" afrutados para el agua. ¿Alguien conoce a los responsables del guión de ese spot televisivo? Me refiero al de:
- Pero... ¿cómo va a ser un refresco si es de Font Bella?
- Porque refresca.
Y luego un lerdo dice algo así como "¿y tiene todos esos sabores?", a lo que los demás jóvenes responden, entre absurdas carcajadas que no alcanzo a comprender: "¡que sí!". Qué magnífica pieza audiovisual. Qué forma tan original de transmitir el mensaje publicitario. Oh, grandes diosos de publicidad, yo os rindo pleitesía. Joder, uno de mis cuescos matutinos tiene mayor calidad que esa bazofia.

Os recomiendo visitar http://www.carteleonline.com/fset_main.html

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17 Marzo 2006

Entre vómito y vómito (busco trabajo)

Qué asco me da buscar trabajo. Cada vez más. Cada vez que leo una oferta de curro, el estómago se me llena de vómitos que buscan una vía de escape rápida. Por eso, normalmente, leo este tipo de ofertas con un enorme cubo a mi derecha, en el suelo.
Es maravilloso ver cómo las empresas solicitan personal con cinco años de experiencia para ofrecerles un contrato de becario, por ejemplo. Por no hablar de los que buscan "estudiante universitario o recién licenciado". Qué asquerosos hipócritas. ¿Por qué no son sinceros de una vez y publican "buscamos un pardillo desesperado por encontrar trabajo para explotarle como nos salga de las pelotas"? Así al menos nadie se ilusionaría (porque supongo que aún quedan ilusos convencidos de que se siguen regaladon duros a cuatro pesetas).
Otra cosa que me repatea el hígado es el hecho de que, cuando envías un currículo como respuesta a una oferta de trabajo, ni Cristo se digne en decirte, aunque sea por e-mail, "gracias, lo hemos recibido". No, a la gente se la sudas ampliamente. A la hora de pedir, piden la luna y, a la hora de dar, siempre lo mínimo.
Nos tratan como a mierda cuando aún no trabajamos para ellos a través de anuncios insultantes, nos siguen tratando como a mierda cuando nos ponen en bandeja de plata sus patéticas condiciones de trabajo y nos tratan como a auténtica basura cuando finalmente somos seleccionados para trabajar en su magnífica empresa "de gran potencial internacional, con un agradable ambiente propiciado por los jóvenes profesionales que forman parte de nuestro equipo" (o sea, cuatro becarios y dos recién licenciados que darían lo que fuera por encontrar un curro nuevo). Asco. Verdadero asco. Puag... Puñeteros mentirosos... No merecéis nada.
¿Cómo pueden llegar a ser tan irrespetuosos con una persona que busca trabajo? ¿Cómo pueden permitirse preguntas del tipo "sales por las noches o te quedas en casa" o "ya sé que no tienes hijos pero... dime si los querrías tener en un futuro"? Y una falta de respeto aún mayor: el hecho de que, en la mayoría de los casos, ni siquiera se han leído tu curriculum. Vamos, es que ni lo han mirado; de hecho, lo ven por primera vez en el momento de la entrevista. Esto queda absolutamente claro cuando te hacen preguntas como "lo que más has hecho es fotografía, ¿no?" -es un caso hipotético-, y tú te ves obligado a responder "no, eso sólo lo he hecho durante este último mes pero, como puede ver, mi experiencia está ordenada de lo más actual a lo más nuevo. Yo en realidad soy guionista y tengo experiencia de diez años en este ámbito, como se puede leer en el siguiente párrafo".
Y lo de los portales de Internet para buscar empleo ya sí que suponen la cagada universal. Leía por ahí, en otro blog al que no voy a hacer publicidad -porque para eso soy mala como los mismísimos demonios- que si no eres puta, si no quieres enseñar las tetas a todo dios o si no estás dispuesto a ser un asqueroso comercial de inmobiliaria capaz de vender a tu abuela por conseguir una comisión, lo llevas claro. Y es verdad, joder. Es cierto. ¿Qué pasa con las demás profesiones? ¿Qué cojones pasa, por favor? No puedo comprenderlo. No entiendo hasta dónde se encamina este asqueroso mundo de bazofia y sinrazón; este inmenso cubo de excrementos que llamamos Tierra. El sistema apesta. Nos lo meten por las narices, nos hacen vivir en él y, cuando estamos dentro, la cosa ni siquiera funciona.
He trabajado sin contrato laboral, he asistido a procesos de selección realizados a través de las distintas cartas astrales de los candidatos (por supuesto, los mandé a paseo), he trabajado dentro de mi profesión (maldita la hora en la que se me ocurrió elegirla) y también he desempeñado trabajos no cualificados (al menos mi mente podía estar libre, aunque mi cuerpo estuviera a punto de desmembrarse). Ahora soy "freelance". Qué bonito y qué bien suena. Y qué bien, además, me como los mocos.
Qué asco, de verdad. Es todo lo que puedo decir. Soy una mala pécora, pero una mala pécora de malísima hostia hoy. Dudo mucho que nada me haga cambiar mi humor y, mucho menos aún, mi visión del mundo laboral.
Me cago en el trabajo. Me cago en el puto dinero.
Y además paso de poner foto. No sé qué cojones pasa ahora con La Coctelera pero no puedo subir imágenes. No sé si es por el inutil del Mac o por algún otro tipo de inutilidad.
Que os jodan a todos un poquito (siempre y cuando lo merezcáis, algo que, en la mayoría de los casos, así será).
Odio el mundo.

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14 Marzo 2006

La religión: el mejor invento para creerse buena persona

Estoy harta de tanta hipocresía y cada vez estoy más segura de que las religiones, en su mayoría, son sólo una fórmula para vvir creyendo que somos buenos. Mentira. Nos nos engañemos. ¿Qué católico cumple con todos y cada uno de los mandamientos en que esta religión se sutenta? Quizá haya alguno, no lo niego. Quizá dos. Puede que tres o incluso cuatro. Digamos cinco. El resto se pasan la vida engañándose a sí mismos. Un planteamiento tan sencillo como el que expongo a continuación lo deja claro:

Uno de los mandamientos a los que hacía referencia al principio de este texto dice "amarás al prójimo como a ti mismo". ¿A caso amas al prójimo como si de verdad se tratara de tu persona? ¿En serio? ¿Estás seguro? ¿Valoras tu vida en la misma medida que valoras la de los demás? ¿Tu vida vale lo mismo que la de un terrorista? ¿Darías tu vida por él, en una situación límite? ¿Que no lo harías? ¿Por qué? Él es el prójimo: si no lo amas como a ti mismo, estás contradiciendo tus creencias.

Ahora bien, ¿amas tu vida con la misma profundidad con la que amas la vida de ese niño que se muere de hambre al pie de una chabola? ¿Si? Pobrecito, ¿no? Tú lo amas. Lo amas como te amas también a ti, ¿no es así? Ponte en su lugar: en su situación, ¿no necesitarías ayuda? Entonces, él también. Si lo amas como te amas a ti, por favor, me puedes contestar a una sencilla pregunta: ¿qué cojones haces ahí, leyendo estupideces, mientras ese niño se muere por desnutrición? ¿Qué coño haces comprándote un coche nuevo si, en algún lugar que ni siquiera has visitado nunca, un niño está sufriendo, tal vez agonizando, porque no tiene ni una puta raíz que comer hoy? ¿Por qué te has comprado ese ordenador portátil de diseño? ¿Para qué? So alguien que dice que te ama te deja morir de hambre, ¿crees que te está diciendo la verdad cuando dice "te amo como a mí mismo? ¿O es que acaso no amas a ese niño como a ti mismo? Pues levanta y culo y corre a cumplir con tu dios. O, si no, irás de cabeza al fuego eterno... y lo sabes.

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19 Octubre 2005

Los catalanes sois «el colectivo autonómico más desagradable que hay en este país», me han dicho hoy

He entrado en el foro de un pueblo que, sinceramente, no me gusta nada (viví allí un tiempo y me trae unos recuerdos asquerosos) y me he muerto de miedo con las respuestas. Esto es lo que me han dicho (entre otras cosas):

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Cuando atacan a mi pueblo/ciudad (para mi es ciudad, pequeña, pero ciudad, pero acepto la otra palabra si no es d forma despectiva como creo q tu haces) d forma absurda y sin dar motivos, me encrespo, y t voy a contestar. X partes:
1.- Nosotros seremos leistas, pero estoy orgulloso d vivir en un lugar en el q se habla el mejor castellano del Mundo, Castilla (x algo vivimos a 40 km. d uno d los 2 monasterios donde se establece el idioma, Silos). Sin acentos (como vosotros) y sin segundos ¿Idiomas? con los q pretendeis identificaros y q no son mas q una vulgar copia del nuestro, q os hace creeros diferentes al resto d españoles (y si, he dicho RESTO D ESPAÑOLES, y no españoles). X cierto, se dice "quisiste" (un error q cometio ese forero, pero este error fortuito no es generalizable al conjunto d Aranda), pero igualmente tu demuestras no tener ni puta idea d numeros romanos (q numero es el "IXX"?)

2.- Eres un poco corta d mente si crees q no nos vamos a defender d las payasadas q comentas. Desde luego q d tu intervencion no se salva una sola palabra q no signifique una descalificacion contra nuestra tierra, y aqui tb defendemos a muerte lo nuestro, eso no es propiedad unica d los catalanes.

3.- Con actitudes como la tuya se fomenta el tan utilizado x vosotros "odio al catalan", y x el q tanto llorais x alli. Mira, yo soy del Barca, y aunq no he estado nunca, tengo ganas d conocer Barcelona xq como entusiasta d Gaudi, se q me va a encantar. Pero con personas como tu, tan desagradables, prepotentes, y asquerosas , se me quitan las ganas d pisar x alli. Sois el colectivo autonomico mas desagradable q hay en este pais, o al menos esa es la idea q nos esta formando gente como tu, gracias a la nula solidaridad q mostrais hacia el resto d autonomias, y a gestos tan poco amables como contestar a una pregunta realizada en castellano con una respuesta en catalan (gesto q yo he sufrido x alli, y es lamentable).

Al fin y al cabo, un lugar es admirado tanto x lo q es, como x las gentes q conviven en el, y en eso Aranda, esa q tan poco t gusta, gana x goleada a Cataluña. Y d ello estoy orgulloso.

Cuidate mucho, y no vuelvas nunca, si es q vas a hacerlo con el mismo tono en el q lo has hecho ahora.

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Yo vivo en Cataluña actualmente, aunque NO soy de aquí (he nacido en otra comunidad autónoma). Por razones laborales, cambio de residencia muy habitualmente, pero supongo que estas lindezas no son agradables para nadie... especialmente por la nefasta ortografía que presenta el mensaje, supuestamente escrito desde la cuna del castellano.

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19 Octubre 2005

¿Que te gusta tu pueblo sólo porque has nacido en él? ¿Y si hubieras nacido en un vertedero?

No entiendo por qué para la mayoría de la gente su pueblo es lo mejor que existe en el Universo. Vivan o no en una mierda de sitio, ellos argumentan que es su pueblo y que, como es donde han nacido, se trata de un sitio maravilloso. Es decir, si estas mismas personas hubieran nacido en un vertedero, en una sala de torturas medieval o en un cubo de cagadas de caballo, para ellos ese sería el mejor lugar jamás creado. ¿Por qué? Pues por eso, porque es donde ellos han nacido, es su sitio, es el mejor, el insustituible, el Paraíso, la panacea...
Este tipo de gente tampoco admite que a otro no le guste el lugar donde ellos han nacido. «Pues si no te gusta vete a tu pueblo, que el tuyo sí que es una mierda», dicen, y es entonces cuando aplican tópicos como «qué sabrás tú, catalán de mierda, si sólo sabes decir que ‘la pela es la pela’»; «vete a tomar por culo, vasco de mierda, que todos sois una panda de etarras y asesinos» o «puto facha de Valladolid, vete a tu ciudad y no salgas, que es donde tienes que estar». Desde luego, con esta peña, cuando a una no le gusta un lugar de España en concreto, ya no es que sólo no le guste, sino que le empieza a dar miedo poner un piececito por allí.
Yo debo de ser muy burra, pero el argumento de «me gusta este sitio porque he nacido aquí» me parece incomprensible. Yo odio mi pueblo. Es patético y pretencioso. Parece recién sacado de la serie «Cuéntame». No hay ninguna opción cultural ni de ocio. Lo único bueno que tiene es la montaña, eso sí, que está a un paso. Pero lo demás es un verdadero cagado. Yo he nacido allí, ¿y? Ahora no vivo, por suerte, en dicho pueblo, y he vivido en muchos otros puntos de España. Unos molan y otros, sencillamente, son el coñazo padre. Y, en cuanto a la gente, pues hay de todo, lógicamente: peña genial y mamarrachos, pero esto ni siquiera creo que haya que decirlo...
La mayor parte de la gente no me entiende cuando digo que mi pueblo es una mierda. Siempre dicen «¿cómo puedes decir eso, si tú has nacido allí?». Pues, sinceramente, si hubiera nacido en una piscina llena d excrementos de elefante, creo que diría lo mismo. Dudo que aprendiera a disfrutar del olor de las heces.

(La foto la he pillado de www.djpay.net, pero está en mil sitios)

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11 Octubre 2005

Programada para parir

Mi amiga Vera está programada para parir. Ella dice que no podría soportar el hecho de romper su actual relación sólo por el hecho de tener que «volver a empezar». Me explico. Según ella, recuperarse de la ruptura le llevaría al menos UN AÑO. A ello habría que sumar los aproximadamente DOS AÑOS que puede tardar en encontrar otra pareja estable (dos años, con suerte, claro, porque estas cosas no se están poniendo fáciles). Una vez encontrada esa persona, sería necesario un período de conocimiento mutuo de al menos DOS AÑOS y otro de convivencia de OTROS DOS. Después se casarían (regla indispensable para que Vera tenga hijos) y, tras DOS AÑOS MÁS viviendo juntos, ella se preñaría. Por lo tanto, hagamos la suma final:
1+2+2+2+2= 9 años.
Si a sus actuales 27 años les sumamos estos 9, tendremos un total de 36, una edad demasiado elevada para dejarse preñar. Yo no tengo ni idea de «embarazamientos», partos ni lactancias (de hecho, dudo mucho que mi vajina se abra alguna vez tanto como para dejar salir una cabeza humana), pero parece ser que es recomendable parir cuando una es más joven y lozana.
El hecho es que a Vera parece no importarle su pareja en sí, sino el esperma de este y que él esté a su lado cuando alguien grite «vivan los novios». El tipo el cuestión se pasa el día viendo el fútbol. No es sólo vea el Barça-Madrid, sino que es capaz de tragarse entero el Pedrosillo de los Aires-Navacarros (pueblos, ambos, de 0,2 habitantes). Ha comenzado a tratarla como a una mierda, mientras que ella se dedica a adorarle como si fuera su Dios. Una vez fueron mis amigos.
Ahora me dan asco.
Que vivan los novios, sí, pero que vivan allí, lejos, en su casa con aspecto de hotel impersonal y que dejen de revolver mi estómago con su presencia.

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El día en el que descubrí que soy una mala pécora

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Soy más mala que un dolor, que diría mi abuela. Mi crueldad no conoce límites. Mi lengua es despiadada y mi corazón, de hielo eterno. Cuando lo descubrí, tuve miedo. Ahora sólo sonrío.




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Todas las imágenes contenidas en este blog proceden del Banco de Imágenes del Ministerio de Educación y Ciencia, salvo cuando se indique lo contrario. Por ejemplo, el bailarín que menea su miembro bajo estas líneas tiene otra procedencia: es un regalo de mi club de fans




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