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La Coctelera

El día en el que descubrí que soy una mala pécora

Tras mi rostro de niña se esconde una bruja.
Si el primer paso es reconocerlo, supongo que el segundo es disfrutarlo

10 Octubre 2005

A veces soy imbécil

Cosas que odio y odié de la señora de la limpieza:

1.- Que no me diera las gracias aquella vez que bajé a comprarme algo para desayunar y le compré un pedazo de pastel para que se animara, porque estaba «triste y sola en esta vida».

2.- Que me hiciera aquella vez, a voz en grito y delante de todo el mundo, la siguiente pregunta cuando salí del cuarto de baño: «¿Qué pasa, es que tienes cagalera o qué?». Lo que sucedió en realidad fue que yo había tenido un «ataque de mocos». Yo lo llamo así. No es más que la aparición de una gran masa de mucosidad dentro de mi nariz, masa que, para mi supervivencia, tengo que expulsar mediante un proceso algo ruidoso. Aquella vez, como tantas otras, se me ocurrió que el ruido de mi nariz podía dar lugar a equívoco, y decidí tirar varias veces de la cadena del báter para ocultar el sonido de mi napia tras el del agua. Los mocos fueron muchos, y supongo que el número de veces que usé la cisterna dio también qué pensar. Especialmente a ella.

3.- Que en otra ocasión, al salir del cuarto de baño -otra vez- después de unos cinco minutos me gritara, también delante de todos mis compañeros (y compañeras): «¿Qué? ¿Voy a tener que entrar con mascarilla? ¿Huele o no huele?». Odio que esta persona piense que el servicio sólo se puede usar para defecar. Odio que grite.

4.- Que viera la foto de mi novio y dijera «¿Ese SEÑOR es tu novio?».

5.- Que aún no me haya devuelto el bono del tren que le dejé hace dos semanas. Tenía ocho viajes. Ocho viajes que ya veo que he perdido. No me importan los seis euros, pero me fastidia reconocer que a veces soy imbécil. Rematadamente imbécil.

Por cierto, que nadie se equivoque. Esta colega NO trabaja en mi casa. Yo soy proletaria y no tengo un puto duro. La mierda de mi casa la limpio yo (y a veces, ni eso). La «señora» en cuestión limpia la oficina en la que yo me dejo la piel, o sea, en la que trabajo, por si quedan dudas. Es una cosa rara, porque la tía va limpia que te limpia mientras todos los trabajadores estamos aquí. Yo nunca había visto algo así, pero existe.

servido por Mala Pécora 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Sonrisa cómplice

Sonrisa cómplice dijo

Y que seria de nuestras vida sin estos actos "imbéciles"?
A mi no me da por odiar a las señoras de la limpieza, pero te diré que aún no tengo asumido eso de que alguien entre y salga de mi habitación tocándo mis cosas. Y es contradictorio, xque justamente pagamos para eso.

10 Octubre 2005 | 12:10 PM

Mala Pécora

Mala Pécora dijo

Desconocida Sonrisa Cómplice:

Cuidado, no te equivoques. Esta colega NO trabaja en mi casa. Yo soy proletaria y no tengo un puto duro. La mierda de mi casa la limpio yo (y a veces, ni eso). La «señora» en cuestión limpia la oficina en la que yo me dejo la piel, o sea, en la que trabajo, por si quedan dudas. Es una cosa rara, porque la tía va limpia que te limpia mientras todos los trabajadores estamos aquí. Yo nunca había visto algo así, pero existe.
Por cierto, ya se ha ido. Ahora le toca limpiar una oficina de Correos y, por las tardes, oficinas bancarias. Ya sé que te importa un comino. Sólo quería hacerte perder el tiempo.

10 Octubre 2005 | 12:28 PM

jose

jose dijo

Yo odio a las señoras de la limpieza que se quejan de que está todo muy sucio. Si la mierda no existiera ellas no existirían, ¿por qué no entienden eso?

Viva el desorden y la suciedad. Y si es de pensamiento, mejor que mejor.

10 Octubre 2005 | 01:04 PM

laguiru

laguiru dijo

Oh yeah, nena dame máááás....
Me sorprendo odiando lo q tú odias.... y me gusta.

10 Octubre 2005 | 01:27 PM

Mala Pécora

Mala Pécora dijo

Odiar es un vicio. Ten cuidado, jovencito...

10 Octubre 2005 | 01:31 PM

laguiru

laguiru dijo

Te equivocas, pequeña (por una vez, jeje).
Me llamo Laura, tengo 35 años y soy madre (véase mi típico tópico blog), y me sentí identificada con lo q decías cuando te acordaste de madres como yo al subir a un tren....
No te equivocas en lo de q odiar es un vicio.... yo lo encuentro hasta sano....

10 Octubre 2005 | 01:42 PM

eleremita

eleremita dijo

cierto... a veces lo eres...

10 Octubre 2005 | 06:44 PM

Yanco

Yanco dijo

...le compré un pedazo de pastel PARA QUE SE ANIMARA...
...el bono del tren que le dejé hace dos semanas...
Y yo me pregunto ¿Cuál es la "verdadera" definición de pécora?

11 Octubre 2005 | 10:46 AM

Mala Pécora

Mala Pécora dijo

Ojo, la «mala pécora» también se hace. Es un proceso. Siempre hay recaídas.

11 Octubre 2005 | 10:59 AM

rassiel

rassiel dijo

si a las chachas de les paga para que limpien? porque se molestan al hacerlo? es comprensible pero se les esta pagando para un servicio por ende deben cumplir con bokita cerrada! agradecer el trabajo y jalar bastante bol*s para conservarlo.....y por que se creen parte dela familia y se toman atrevimientos que no se les ha otorgado? a sus lugares chachas!! a trabajar obedecer y chiton!!

25 Noviembre 2005 | 06:44 PM

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El día en el que descubrí que soy una mala pécora

Escombrera Humana, España
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Soy más mala que un dolor, que diría mi abuela. Mi crueldad no conoce límites. Mi lengua es despiadada y mi corazón, de hielo eterno. Cuando lo descubrí, tuve miedo. Ahora sólo sonrío.




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