Madrugar es lo más vomitivo que el hombre haya podido inventar. Preferiría haber limpiado con la lengua un retrete lleno de mierda que haber salido de mi cama esta mañana. Por otra parte, y debido sin duda a una maldad que aumenta en mi interior cuando estoy recién levantada, quisiera decir que detesto profundamente a todos y cada uno de los seres, ya sean vivos o no, que me rodean en este instante.
Quizá dentro de cuatro horas tan sólo odie a unos cuantos. Mientras tanto, seré dañina y envenenada.