El Estatuto de los Trabajadores, por el escroto
Alucino con las ofertas de trabajo. Buscan grandes genios a cambio de doscientas pesetas. Ya sólo les falta publicar «Se requiere a la reencarnación de Dalí para nuestra empresa de artes gráficas. Interesante sueldo (3 euros/mes). Horario intensivo: de 12 a 24 horas, de lunes a domingo». Desde luego, se quedarían tan anchos. Les importa una mierda. Carecen de vergüenza y, probablemente, ni siquiera sean capaces de escribir correctamente esta palabra.
Cada vez que veo ciertas ofertas de Infojobs.net, tengo que reprimir mis ganas de enviar mi currículo con una carta de presentación que diga «es-
pero que ningún incauto caiga en sus red de esclavos y que el tiempo coloque a usted y a su empresa donde deben estar: en la puta calle, debajo de un puente, entre excrementos».
Entregamos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a cambio de mierda. Sacrificamos nuestros sueños para que otros puedan cumplir los suyos mientras se pasan el Estatuto de los Trabajadores aproximadamente por el escroto (o entre los labios mayores, según el caso).
Por hoy, creo que prefiero no seguir analizando el asunto, porque tengo la impresión de que, si me muerdo la lengua, voy a terminar envenenada.

odio dijo
He cogido tantos trabajos basura, que no sabría reconocer un trabajo donde se respetaran mis derecho aunque tuviera un cartel luminoso, y me gritara por mi nombre.
11 Octubre 2005 | 09:41 AM