Se regala tiempo, señores...
Lo qué más detesto en los últimos meses es trabajar. Estoy harta de regalar mi tiempo. Cansada de este sistema de mierda pensado para organizar una vida clónica para todos y previsto para que sólo un puñado pueda tener piscina en su jardín (y también jardín, claro).
Además, miro a mi alrededor y sólo veo mierda. Me pasaría la tarde echando la pota, pero un imbécil que tiene el culo como un bebedero de patos me ha pedido que termine un puto trabajo y que se lo envíe hoy. No me dará tiempo ni de coña. Así que lo siento. Llegaré hasta donde llegue y se acabó. Si lo que quiere es tener algo que hacer en el santísimo Día de la Hispanidad, que se dedique a abrir su esfínter para recibir un buen conjunto de embestidas que le dejen bien puesto.
Y ahora, si me disculpáis, me voy a poner a currar como una burra (y, si no, también).
