Odio a Andreu, esa especie de compañero de trabajo siempre pulcro, recto y silencioso
Odio a Andreu. Tan diminuto, con esos labios descomunales, esa mini-cabeza, esa rectitud absoluta de su cuerpecillo, esa camisa de la talla XXS que, pese a ser la más diminuta del mercado, le sobra en forma de gran bolsa alrededor del torso... Odio que lleve la camisa por dentro del pantalón tan perfectamente colocada siempre, con el cinturón bien apretadito, para aumentar los pliegues de su camisa, siempre anodina, y hacer que su cinturilla de avispa de marque más todavía. Odio que tenga ese asqueroso acento gangoso y que sólo hable una vez al mes. Odio cómo lleva la tacita de café a su mesa, con esa pulcritud, con ese cuidado, con la espalda absolutamente recta, pero sin que ni siquiera el café se mueva dentro de la taza blanca...
Dios santo, creo que preferiría acostarme con una ballena orca.
Esta pequeña imagen que tanto me recuerda a él la he pillado deliberadamente de http://www.tierversicherungsvermittlung.de.

Lara dijo
A mi más que odio me daría risa. Tan pequeño e insignificante, con esa cabecita y esos labios tan grandes como dices. Tan recto y acartonado, tan silencioso... 7 más como él y serías Blancanieves y los siete enanitos en el país de los liliputienses.
13 Octubre 2005 | 04:53 PM