Ñordos publicitarios
Hay cosas de la publicidad que me parecen patéticas. Desde aqui, aprovecho para cagarme en cada una de ellas y para, de paso, enumerarlas:
1.- La imagen que habitualmente se transmite de la mujer, especialmente a través de anuncios sobre champú y otros potingues. En ellos aparecen mujeres confesando lo terrible de su situación: "Tenía el pelo seco, no sé, como mortecino... y ya no sabía qué hacer... Lo había probado todo, pero mi cabello continuaba asemejándose a los pelos que los machos cabríos tienen en los cojones. Era áspero como una estera. Pero ahora vuelvo a recuperar la sonrisa. Soy feliz de nuevo porque ya no tengo el pelo tan horrible. Ahora uso el champú Patatín y me corro de gusto sólo con abrir el bote".
2.- Que anuncien producto para adelgazar con auténticos/as modelos de pasarela o, aún en más ocasiones, con personas extremadamente delgadas: "Hola, me llamo Lupe y peso 30 kilos. ¡Oh... 30 kilos! Está claro que tengo que hacer algo". Y encima nos intentan vender estupideces como "si comes este yogur, tú también pesarás menosde 30 kilos". Sí, claro, si nos limitamos a comer uno de esos al día, quizá sea posible.
3.- Que mucha de la bollería industrial y de los snacks haya optado ahora por ofercer una imagen sana. Colocan en sus envoltorios mensajes como "con un 70 por ciento menos de grasas saturadas" y te explican que ahora, por fin, su producto es una delicia para el organismo. Ah, genial. Eso quiere decir que antes, cuando nos decíais exactamente lo mismo, en realidad nos estábais vendiendo mierda envasada. Si antes nos intentábais engañar, ¿por qué vamos a creeros ahora?
4.- Que no dejen de meternos el asqueroso fútbol hasta por el esfínter.
5.- Que hagan un producto audiovsual prometedor para, después, joderlo todo diciendo "compra nuestro coche". Pues mira, chaval, sólo por joderte y por haberme robado un minuto de tiempo ofreciéndome falsas expectativas, no compraré tu coche ni aunque cueste un euro.
6.- Los anuncios de Kinder. Detesto esos diálogos absurdos sin ningún sentido en plan:
- Qué comes.
-Kinder Bueno.
- Ah, ¿si?
- Claro.
- Ostras.
- Pedrín...
- Hace sol y me duelen los oídos.
- Y tu madre, ¿qué tal mea?
- Pues ya sabes, es bueno...
- Y es de Kinder.
7.- Que conviertan los defectos de un producto en virtudes, como sucede con el Cola-Cao Original. O sea, el de toda la vida. Se suponía que era cacao soluble de fácil disolución en la leche, pero eso no era así. A no ser que la leche estuviera caliente, el polvito no se diluía ni de coña. Ahora lo llaman Cola-Cao Original y nos dicen que los "grumitos" son de puta madre. Bah... al peo con el Cola-Cao...
8.- Que las etiquetas de algunos productos anuncien a bombo y platillo lo "light" y bajos en calorías que son y que, cuando te pones a comparar sus valores nutricionales con productos del mismo tipo y en absoluto "light" descubras que los primeros tienen una caloría menos. Oh, qué magnífico. Estoy deseando comprarlos. La diferencia esta tan abismal...
9.- Ese anuncio nueno de Font Bella. Ese en el que nos muestran sus nuevos "sabores" afrutados para el agua. ¿Alguien conoce a los responsables del guión de ese spot televisivo? Me refiero al de:
- Pero... ¿cómo va a ser un refresco si es de Font Bella?
- Porque refresca.
Y luego un lerdo dice algo así como "¿y tiene todos esos sabores?", a lo que los demás jóvenes responden, entre absurdas carcajadas que no alcanzo a comprender: "¡que sí!". Qué magnífica pieza audiovisual. Qué forma tan original de transmitir el mensaje publicitario. Oh, grandes diosos de publicidad, yo os rindo pleitesía. Joder, uno de mis cuescos matutinos tiene mayor calidad que esa bazofia.
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Dunkelheit dijo
Vaya par de dentelladas sanguinolentas has escrito hoy. Reverencias mil.
17 Marzo 2006 | 03:52 PM